La inspiración de este blog que inicia, nació del descubrimiento de un blog amigo, creado por Camilo que me introdujo al mundo de los Microcuentos como los concibió Ernst Hemmingway.
Basado en su teoría del iceberg (que tiene por lo menos diez veces más de lo que vemos), Hemmingway propuso que era posible contar una historia con seis palabras. Así, aquí me uno a su experimento con estos microcuentos en torno a un tema que a todos nos atrapa: el deseo.
Con una palabra por título y una frase aventurada de seis elementos, espero provocarte para que encuentres tú mismo la historia que evoco.
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miércoles, 21 de abril de 2010
Sosiego
Le doy pausa a la poesía.
3 comentarios:
http://inprontaenlasdunas2.blogspot.com
dijo...
Lilyán, nada de pausas, tú eres poesía y poesía tu entorno, poesía existencial, esencial. Hoy, mira a tus hijos y mírate,¡qué maravilloso poema! ¡Felicidades en el Día de las Madres, amiga!
Gracias, Andrés! Hasta hoy veo este comentario!!! Tómalo como una metáfora, aunque quisiera, no podría dejar de escribir... ¡reviento si no lo hago!
Es sólo que hay épocas más fecundas que otras, y en mi caso, están intrínsecamente relacionadas con el amor. Aunque voy trabajando en ello. Hoy tengo ya un blog en el que no escribo de amor (algo es algo!), ni de experiencias estrictamente personales, sino de Dharma, de preguntas que rebasan mi entendimiento, de aspiraciones de vida más allá de las meramente terrenales. Y cómo lo disfruto. Tú lo conoces, Társico y Marrón.
3 comentarios:
Lilyán, nada de pausas, tú eres poesía y poesía tu entorno, poesía existencial, esencial. Hoy, mira a tus hijos y mírate,¡qué maravilloso poema! ¡Felicidades en el Día de las Madres, amiga!
El comentario anterior es mio ¡Felicidades!
Gracias, Andrés! Hasta hoy veo este comentario!!! Tómalo como una metáfora, aunque quisiera, no podría dejar de escribir... ¡reviento si no lo hago!
Es sólo que hay épocas más fecundas que otras, y en mi caso, están intrínsecamente relacionadas con el amor. Aunque voy trabajando en ello. Hoy tengo ya un blog en el que no escribo de amor (algo es algo!), ni de experiencias estrictamente personales, sino de Dharma, de preguntas que rebasan mi entendimiento, de aspiraciones de vida más allá de las meramente terrenales. Y cómo lo disfruto. Tú lo conoces, Társico y Marrón.
Gracias por estar, Poeta! Un abrazo.
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